miércoles, 23 de abril de 2014

Celestina


El día que lo vi por primera vez no lo recuerdo. Sé de fragmentos, de episodios, nada en concreto. Fue en Santurce, entre lo estructurado de la ciudad y la frontera del suburbio. Dicen que el casco solo sabe a droga, huele a prostitutas y se siente el sexo por doquier. De esas cosas digo que no sé, por no despertar  sospechas.

Para mí, es otra cosa.

Santurce, es la llegada al paraíso, a la ciudad perfecta, es el aterrizaje el alma, el contacto con lo que somos, el encuentro con él. Esa tarde la forma apreciar la ciudad cambió. Empecé a ver la sociedad vestida de corazones. Bombeando sangre y hasta esperanza. Bien bonito.

Él llama Juan, en español. En inglés no me lo sé. Así en lo autóctono se oye mejor.
Entre las líneas del recuerdo, sé que fue en una librería. Llegué como un fantasma; pálida, porque blanca, difícil. A lo lejos lo vi, allí estaba él como todas las tardes con su camisa de botones blancos, sus vaqueros casi ajustados y ese par de tenis poco profesionales que me decían que él era de los míos.

Juan lo era. Yo era suya. Y aún por tercos no lo sabíamos.

Antes de entrar había pasado un susto. Por eso la palidez. Uno de esos corazones caminante se me acercó y me dijo: “es él”. Ahí terminé de confirmar lo que hace tiempo sabía. Empecé la conquista. Busqué el mismo libro que estaba leyendo él. La Celestina.  Juan tenía un café.

Por suerte, en octavo la había leído. Cuando notó que estábamos sincronizados y por una primera vez ese contacto visual que se tiene mientras se hace el amor,  como la gran puta que soy le regalé una mirada. Y una sonrisa –bien puta también-.

El colmo: el labial. El rojo las noches de margaritas.

Entendió las señales que destilaba el aire. Hacía frío. Entramos en calor. Se acercó, como lo bueno nunca pasa, Juan no terminó el trabajo, por eso fue que le dije: “Solamente espero que no nos pase lo mismo que a Calixto y Melibea”.  


Tiré el libro y me fui. 

miércoles, 22 de enero de 2014

Girasoles

Cuento realizado por Xavier Toledo @X_toledos, Ana Castillo @anacastillo18 y Marién Camacho @mariNtuit
Se pintó los labios con el tinte de última moda, todos pensarían que tenía los labios muy saludables, carnosos y al natural. Ella solo sabía que olían a rosas, que sabían amargos y que la última vez que la besaron, la envenenaron. Todo saldría bien, había visto mil veces cómo lo hacían en las películas y daba resultado. No había nada que pensar. Traje ajustado con una hendidura que llegaba hasta el borde de su cadera, escote con corte diamante rondando sus senos, liga negra ajustada a su muslo, cabello suelto, objetivo determinado.
Le envió un mensaje de texto:
Hola, hace días no nos vemos. ¿Recuerdas la última vez? Quiero complacerte ya no tengo miedo. Hoy estoy dispuesta a TODO. Espero tu llamada, no tardes…
Recibe una contestación:
Hola, bella. Claro, te veo a las 4:00 en casa. Dejo la llave en el lugar de siempre. Ponte cómoda.
Segundo texto:
Quiero que te sientes en mi rostro…
Sonrió, con esa sonrisa fría que le había regalado él.
- Imbécil…
Cerró su puño derecho, se miró al espejo, se arregló el cabello presionó sus sagrados labios y se marchó.
Ya en la puerta de la casa, rebuscó en la planta de la entrada para recoger la llave. Hasta en eso la humillaba, no podía dejarle la llave en un lugar decente, no, tenía que obligarla a llenarse las manos de tierra. Entra al cuarto, prepara la cama; tampoco quería excederse, no podía permitir ningún tipo de sospecha. Oye la cerradura girar. Había llegado. Era el momento.
- Temprano en casita,- se le acerca al oído- no perdamos tiempo, vamos al cuarto.
- Me gusta la idea, aunque primero dame una mamadita, para emocionarme.
-No impacientes, le dije. Sube al cuarto, allá te haré eso y todo lo que me pidas.
-Siempre eres tan atenta, muñeca.
Subimos al cuarto. Bajé la intensidad de la luz. Esta vez a diferencia de otras no puse música,  no esa música que me hacía delirar y pensar en sexo pasional y amoroso. Esta vez le di como excusa que solo quería escuchar sus gemidos, su respiración,  su placer. Quería escuchar como pedía a gritos que siguiera tocando su zona sur, mientras los sudores le rozaban el pecho.
Ya desnudo y tirado en la cama empecé el juego de seducción. Me encantaba jugar con él. Esta noche iba decida a darle el mejor sexo… y el último.
Me quité la ropa, le até las manos con la liga de mi muslo, le baile sobre la cara mientras me castigaba su lengua venenosa. Esa estaba a punto de hacerme perder el control. Esta vez no.
Esta noche no me importa nada. Hice mi última maldad. Salvajemente le vendé los ojos con esa tanga negra que tanto le fascina. Esa misma que ya sabía quitar con la boca.
Le di una mamada gloriosa. Hasta yo me vine. Jamás me había esmerado tanto, suplicó que lo desatara, gritó, gimió y no era para menos. Ni se imaginan la cantidad de velas aromáticas que perdí aquella noche. Más que sus gemidos, lo excitante fue ver su piel bañada en cera de colores. Lavanda,  canela, manzana, vainilla.
-Ay, mi amor. Así de calientes han sido las lágrimas que he derramado por ti. Todavía falta. Esta noche, jaja, esta noche, pobre de ti.
Tomé su semen maldito y lo pasé por su rostro como si estuviese pintando la pared de mi habitación. Me excitaba su barba, me encantaba que me rozara mi sexo mientras me comía y bebía mis jugos. Pero por esa misma razón quise afeitarlo. Tomé la cuchilla de barbero y la deslicé por sus mejillas. Su semen me sirvió de crema, pero quise cortarlo un poco; esta noche de barbaridades, necesitaba beberle todo. Y ahí, sentada en su regazo, le lamí la piel, la sangre y el semen. Demás está decir que parecía un adolescente, ¡Ja! Tan astuto y maldito, pero tan niño que se veía esta vez.
-Quiero lamerte y hacértelo con mi lengua, dijo.
-Por supuesto, pero me sentaré sobre tu rostro. Así lo quiero y, hoy, me obedeces, dije.
Le removí la liga negra, lo empujé hacia el colchón. Vi su pecho velludo y su pequeña cintura y quise cabalgarlo sentirlo dentro de mí. Aún lo amo, pensé.
-Ven, déjame comerte. Te deseo, no he estado con nadie después de ti.
Maldito mitómano de mierda, estuviste con tu amante, y con la otra tonta. Todas somos tontas, pero tú eres un infeliz. Eso quisiera decirle, pero no puedo. Debo callarme, debo disfrutarme esta última noche. Yo lo amo, sí, pero lo odio por haberme congelado el amor.
Sentía su masculinidad escaparse entre mis ansias. Tan macho, tanta robustez y nunca daba ni para un segundo round. Quería gritar, quería exprimirle hasta la última gota de pasión. Mas ya no podía, sentía cada vez como su miembro perdía vigor dentro de mí. Su pene flácido yacía y con él morían mis ganas. Nada nuevo, el orgasmo me lo regalarían mis dedos más tarde cuando ya no haya vuelta atrás.
- ¿Cansado vida mía? ¿Demasiada mujer para ti?- se rió el muy perverso al oír mis preguntas. Canalla, no sabía que ya tenía en mi mano su perdición.
- No seas puta que sabes cómo me pongo. Puedo contigo y tres más.
- Lo sé, eso sí que lo tengo claro. Olvida lo que te dije. Hoy es todo para ti. Cierra los ojos, lo mejor está por comenzar.
Lo amarré a la cama. Idiota, hasta el más brillante de los hombre por sexo embrutece. Le cubrí los ojos. Tiernamente toqué sus genitales hasta lograr una nueva erección. Él, tendido en la cama, creyéndose omnipotente, merecedor de toda gratitud. Sintiéndose alfa, redentor de mi cuerpo. Así, mientras se estrujaba de placer en la cama y ya con los ojos tapados, el amor que sentía por él se transformaba cada vez más en repulsión. Ya sus ojos no me engañaban. Me aseguré que las piernas estuvieran bien atadas y le introduje mi puño por su orificio de macho sagrado.
Gritó. Ese fue mi primer error: nunca le tapé la boca. ¡Qué rico fue ver su expresión de dolor, de humillación! Ya tenía medio brazo dentro de su cuerpo, la sangre corría hasta mi codo. Mientras pataleaba y gritaba de dolor yo me tocaba con mi mano libre. Nunca había estado tan mojada. Sabía que con mínimo esfuerzo me vendría como nunca antes, pero no podía perder el control.
Se rompió la cama. Ese fue mi segundo error.
Tocamos el piso. Era lo último que nos faltaba por tocar. Palpamos el cielo, llegamos al infierno, volvimos a subir y aterrizamos en el suelo.
Muerto de la risa. Ahí, con su cuerpo bañado en sangre, semen, cera y sudor se le escapó un “te amo”. Esa frase nubló mi mente. “Gracias por hacerme el amor como nunca”, musitó.
No supe que decir. Me dejó muda, desequilibrada, confusa, para variar, me jodió el momento.
¿Quién carajo le dio un vale ilimitado para joderme la vida?, pregunté en mi cabeza.
Fui perversa y continúe riendo. A carcajadas.
“¿Por qué ries de esa manera?” – preguntó.
“Jajajajajaja en serio me lo preguntas, mi amor. Es que cada palabra de “amor”que sale de tu boca es risa para mi ser. Eres un comediante de primera categoría. Y tras de todo, patético”, le dije. “Todavía piensas que te amo como antes. Iluso”.
Su cara se volvió fría y no había sonrisa. Él es un fenómeno. Anormal, también. Quise decirle con mis besos que yo también lo amaba pero sabía que responder a ese encanto sería mi próxima caída a este laberinto.  Él era embriagante; no podía permitirme más toxinas en mi cuerpo.
Su romanticismo se notaba real, aunque con él nunca sé a lo que atenerme. Lo relajé. “Baja la tensión o bajo yo”, susurré.
Me había dicho que no me pusiera puta pero verlo así tan sucio y limpio me ponía a trepar las paredes de tanta excitación. Maldito hombre que de solo mirarlo me prende. Busqué un toalla y lo limpié. Ya sentada sobre él comencé a bajar mi boca por su pecho, mientras su respiración aceleraba con el roce de mis labios.
Bajé más. Su verga se puso dura, los sudores se volvían a apoderar de él. Introduje su paquete en mi vagina y grité. Grité cada vez más fuerte. Subía, bajaba, me tocaba los pechos, me agarraba el pelo. ¡Dios mío, este hombre, me vuelve loca!
En esa misma posición le di la espalda.
“Me gusta verte el culo. Desde acá parece una corazón invertido”, dijo mientras sus uñas arañaban mi espalda.
Me tomó por las caderas, mientras penetraba toda su piel dentro de la mía. Sentirlo dentro era adictivo, tenía sus dedos hundidos en mi pelvis como si quisiera fundirse conmigo. Tiró de mi cabello, mi cabeza quedó cerca de su oído. Me dijo: eres mía, ¿lo sabes, verdad? Eres MI mujer. Seguido de esto, sentí su torrente entrar y escurrirse por mis piernas. Me sentí suya, como si nunca más quisiera ser poseída por otro hombre.
Tomé el equipo de sonido y puse nuestra canción. Me rendí  en el colchón, mientras él se duchaba. Creí que estaba soñando porque justo cuando más en paz me estaba, sentí sus manos en mi cabello. Y su voz; está vez tierna y pausada.
-Quiero que te quedes en mi vida. Sé que me estás escuchando. No me tienes que contestar ahora.
Me mantuve quieta no quise decirle nada, no abrí mis ojos. Posiblemente porque esta relación me había mantenido ciega y, ahora, justo ahora, cuando más odiaba amarlo, me preguntaba lo que yo tanto había querido.
Sin decir una palabra desaté su mano de mi cabello. Me paré sigilosamente hacia el baño. Camino a la regadera pensaba en eso que me había dicho. Al mismo tiempo, comprendía que no debía permitir que sus palabras calaran otra vez mi alma. Entré a la bañera, abrí la ducha, dejé que el agua tibia callera sobre mí. Necesitaba que otra cosa que no fuera su pellejo me quemara. Duré 20 minutos. Contados.
Al regresar a la habitación me esperaba un girasol. Me pregunté de dónde había salido. Jamás, mientras estuve en la casa, lo había visto.
Él no estaba en aquél cuarto.
Mi vida se volvió a detener.
Tomé la flor y la olí. Siempre me han gustado las flores del sol, también siempre pensé que jamás recordaría ese dato.
Bajé a la cocina, allí estaba él. Parada en silencio detrás de una columna me detuve a contemplarlo. Miraba su forma, sus brazos, sus manos, su espalda. Él era encantador, tengo que admitirlo.
A lo lejos vi un florero con un ramo gigante de girasoles. Se iluminó mi vista y se confundió el sentido. Estaba aturdida. Sintió mi presencia. Se viró, me vio perdida entre aquellos pétalos amarillos. Río.
“Desde que te fuiste compro girasoles. Son las únicas que me iluminan el día tal cual tú lo hacías. Cada sábado después de mi rutina, y antes de llegar,  voy al mercado por ellas. Ya me conocen. Sin ti la vida no tiene luz, se torna oscura. Éstas flores son tuyas. Están esperando tu regreso. Dale vida, dame vida”.
Callé. Quería abrazarlo y decirle que lo amaba.
Luego de mirar las flores, me acerqué a él. Lo besé entre lágrimas.
“No puedo, Jeremías. No puedo ser luz para quien es mi oscuridad”, le dije.
Di media vuelta y tiré la puerta…

miércoles, 18 de septiembre de 2013

De nuevo

De nuevo volví a mi oasis. A donde todo empezó.
Regresé con otra cara, una sonrisa y una nueva historia por contar. Aún no se termina, tampco creo que acabará. Esta a diferencia de las anteriores, sé que tendré que escribirla con el pasar del tiempo. A largo plazo. Justamente esa que quería, que tuviese punto de partida, pero que no se detenga. Esa que para contarse se necesitan años, porque no será fácil de concluir. Esa historia que tanto tiempo le costó buscarle protagonista y que misteriosamente, apreció.
Pinta bien, será más que una historia, mi historia. Por fin.

sábado, 22 de junio de 2013

Gustos

Me gustaban esos días de luna llena y de miel.
Me gustaban esas noches de besos y abrazos.
Me gustaba el hecho de tener que dormir sentada sobre ti, y tu advertencia.
Me gustaba esa primera excavación de tu lengua en mi boca.
Me gustaba mirarte y mirarme.
Me gustaba tu olor a sudor. Era música,  luces y folclor.
Me gustaba ser tu fiesta después de fiesta. Solo una noche.
Me gustaban muchas cosas. Tú,  un ejemplo.
Me gusta(ba). El "ba" no va.
Aún gusta.

jueves, 20 de junio de 2013

Es

Es más divino escuchar tu sonrisa en la taza del café.
Es placentero imaginarte entre los arbustos de una mañana gris.
Es inexplicable tu punto color carne sobre tu carne. sEso emocionante recordarte entre los atardeceres de los días oscuros.
Es confuso verte en otras caras.
Es admirable admirarte.
Es grato tu música recorriendo la piel.
Es tu forma en los poros del cuerpo.
Es exquisito contemplar tu corazón agitado cerca de mis oídos.
Es inevitable olerte con la llegada del mediodía.
Es. Son. Serás. Eres. Será.

Es el ambiente.

Son muchas cosas. Tu cuerpo, el mio, tus labios, los mios.

Serás eterno en la memoria.

Eres tú.

Será,  algún día,  será. 

Preferencias

No sé si es machismo o ego masculino. Algo es. Ustedes quieren ser hombres pero sin H. Así no se puede, suena igual pero en síntesis es un horror.

Cada vez que algo pasa, para bien o mal, mi alma se eleva y le da con danzar en un sopa de letras. Sopa que unidas hacen una sinfonía que crea poesía. Parecido. Si de preferencia se trata, dejaría mi esencia descansar sobre la atmósfera. Con el fin de mirarte desde el cielo.

No existen mejores formas para escribir, solo dejar el espíritu; volar, los dedos; transcribir, la mente; pensar y los sentimientos; gobernar es más que suficiente. El problema es cuando los sentimientos realmente se creen que gobiernan.

Y gobiernan. 

Ustedes además de llenarnos el alma nos vacían los suspiros. Nos acaban el órgano de bombardeo. Nos cambian las miradas. Nos albotan las prioridades. Nos instan a verlos en nuestro futuro. Nos envían más al allá. Nos endurecen la cara. Nos sacan lágrimas. Nos hacen odiarlos entre besos y caricias prohibidas.

Nos hacen alucinar con prioridades inexistentes. Ustedes, ustedes, siempre ustedes.

Sin capaces de hacer tantas cosas con solo mirar a los ojos, ocultar las verdades, decir sus mentiras, hablar a media verdad, escucharnos sonreír.

Ustedes siempre. Sus poderes son naturalmente de otra galaxia.

martes, 22 de enero de 2013

Siempre


Siempre
Me parece que cuando tu madre te inscribió en Registro Demográfico le faltó ponerte un segundo nombre: Siempre. Esto del destino y los pensamientos es bien fuerte. Había escuchado que el universo conspira y que la telepatía une gente pero no fue hasta ahora que lo estoy empezando a creer. Hace días te andaba pensado, recordándote entre las canciones, de hecho, hasta encontré en lo más profundo de mi gaveta tu pañuelo blanco, que aunque poco, guarda con recelo tu olor. También alcancé a ver en el clóset tu jacket marrón. El mismo que te traía a mi lado, cuando yo quería, el mismo que simulaba esos ricos abrazos que me dabas… puntos suspensivos.

Siempre he creído que los espíritus viajan, salen de su cuerpo, de su zona de confort para unirse con aquello que una vez, también le dio confort. Siempre pensé que jamás sabría de ti, siempre supe que seriamos un capítulo cerrado, pero también siempre he sabido que entre el cielo y la tierra viven las emociones y los hermosos recuerdos. Siempre supe que no sería fácil salir de esto, siempre he sabido que borrar tus besos de mi boca será un reto. Siempre he sabido que viviré en tus recuerdos, y que aunque no quieras y yo no quiera cierras los ojos y me ves. Me verás. Siempre he sabido que si no se hubiese destapado la olla, estuviese en Puerto Rico, tomando de tu caldo. Con gusto y ganas como siempre lo hice. Siempre serás mi negro, aunque no se supone. Siempre serás mi punto de partida y siempre serás mi gran amor, del pasado, pero amor a fin de cuentas. Siempre te llevaré entre mis entrañas. Siempre te querré, para bien o para mal. 

Ese es tu nombre: siempre. Siempre da perpetuidad. 

martes, 1 de enero de 2013


Todo era mejor cuando éramos desconocidos queriendo conocernos.

Ayer


Ayer culminó una travesía. Fueron 365 días de intensidad, nuevas experiencias, noticias agradables, malas sonrisas, buenos besos, cambios radicales, aventuras inigualables,  decisiones, crecimiento personal y realización profesional.
Ayer resumí en una lágrima todo lo que había callado por años, y lo que había gritado en silencio. El año pasado me dio mucho, y me quito más. Me puso el amor en las manos, pero como todo, se me salió de las manos. Me puso un diploma universitario, me colocó más cerca de la feminidad, me creció el pelo, me peleé con mi hermano, le di el mejor regalo a mi madre, me pinté el cabello negro, amé, lloré, amé y seguí llorando.
Un año de cambios abruptos. Llegué a Nueva York con una maleta llena de sueños y tragos amargos. Conocí la independencia, crecí en el recuerdo, me reafirmé como mujer, llegaste y te fuiste. Viví en frío y quise en calor. Maravillé cuerpo, rogué por ti, te pedí perdón, te entregué mi vida, mi alma, mi corazón. Canté sin voz, bailé, moví los hombros mientras Shakira ponía música. Cambié de trabajo, entré a Endi, luego a Inter News, compartí contigo cada uno de mis logros. Te soñé más tiempo, viví por ti. Me gustaba verme en tus ojos y que tu lengua explorara mi boca. Me gustaban aquellas excavaciones que solías hacer por el monte de Venus.
Con esa misma intensidad, hoy por hoy puedo decir que se acabó, aun sabiendo que los recuerdos perduran. El año acabó con muchas emociones a flor de piel. Extrañando a mi mamá, mis amigos, mi espacio, mi cama, mi almohada, mis sábanas naranja. 
Dentro de toda este cambio hay felicidad, nuevas sonrisas, ya no piloteas mis pensamientos como antes (gracias a Dios y a la psicóloga). Cada día estoy y soy más bella. Gracias por abrirme las puertas de la belleza. Fuiste mi punto de partida y no te considero un error, como tu lo haces. Y ya, ni me importa. A ti te agradezco todo.

Declaro que este año será de muchos triunfos, crecimiento personal y gratificaciones profesionales. Gracias a ti soy más madura, más insensible, más consciente, pero estoy muy feliz. Sé que algún día nos volveremos a ver las caras y pago por ver tu reacción. Tiempo al tiempo. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Aprenderé

Aprenderé a vivir sin sus caricias. Aprenderé a no mirar atrás, prometo borrarte. A ti, a tus besos, a tus manos descubriéndolo todo, al sonido que emites cuando llego al punto exacto. Aprenderé a vivir sin que nada me afecte. Aprenderé a vivir si su recuerdo. Mala la hora cuando acepté. Mala la hora. Agradezco las clases, las clases del amar. Malo es cuando uno se entrega en cuerpo y alma, y el otro no. Bien dicho, de regreso. De regreso a la soledad que acostumbro.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Intimidades ajenas II

No es correcto empezar atribuyendo, según las profesoras.

"Me duele el alma y se me destroza el corazón", cosas esas palabras una amiga, Tamara,  concluyó su relato.

De acuerdo con lo contado, su corazón se le cayó de las manos hace meses, y todavía no ha sido capaz de doblarse a recogerlo. Y es que es de esperarse, Tamara, tiene una mirada larga y perdida.

Fue alegre, sonriente, exquisita, extrovertida, segura de sí, confiada, tenaz, luchadora, humilde, charlatana, hasta que conoció la entrega.

Entrega que la llevó al climax de su vida, a la cúspide. Se creyó reina y dueña del universo pero no lo duró. Le duró lo que pestañar los ojos: nada.

Cuando viajó entre las entrañas de su amado fue emperatriz y gobernante. Según ella, todavía lo es. Sin embargo asegura que responsabilidades externas -antes de ella- lograron que esos amores fueran de pasadas. De ratos, de momentos, de calenturas, de olvidar unas cosas para vivir otras. Para ella fue más que eso, fue encontrar el amor, alcanzar las estrellas, vivir en plenitud, sin ataduras emocionales. Se sintió libre, querida, deseada, cuidada, toda suya.

Lo que siempre dijo, se cumplió: "que lo perdería todo".

"En todo esto fui la más que perdí", contó.

"¿Qué perdiste Tamara", se le preguntó.

"Todo", respondió.

"¿Qué es todo?", insistimos.

"La vida, el deseo, las ganas, el amor, la pasión, la mente, la sed, el habla, la familia, los amigos, el espacio...todo", sentenció.

"Bueno, pero ¿algo se quedó contigo?", continúamos.

"Si. Todo lo anterior, más la soledad, el dolor, el sufrimiento, la derrota, el mal sabor, los recuerdos que me viven y me atormentan, las lágrimas, la pérdida, la pena, el deseo de desaparecer, su olor, su perfume, su cuerpo, sus besos, su mente, su gran voz -la que me derrite-, sus manos... y más. Sobre todo él", puntualizó mientras se secaba una gota salada de brotaba de su ojo derecho.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Noche de brujas

Hoy es la primera noche de brujas que paso fuera de mi hogar. A muchos metros de distancia. A pesar de que varios años atrás dejé de celebrarlo, hoy por obvias razones me gustaría estar en la calle buscado dulces, o lo que no se me ha perdido. También es la primera noche de brujas que la paso escribiendo y todo gracias a tener una razón válida: tanta soledad.

Hace varios meses ando disfrazada. Desde aquellos días de agosto llevo una careta de felicidad y una sonrisa alquilada. Para que no se note lo desgastada que ando, todas las noches recurro al ritual de belleza que me enseñaron donde pagué por un poco de alegría, jolgorio, risas y sonrisas. 

Mientras escribo estas líneas mi mente regresa al pasado, acompaña a mi musa, me abandona y encara lo que le ha tocado.
La soledad es dura, la falta de amor; hastiante, y recordar lo que no se debe; el pase a la muerte lenta.

Un terrible dolor de boca (de esos que nacen cuando aguantas las ganas de llorar), de lágrimas al punto del desborde, y ese habitual nudo -que suelo ignorar- que me invita a escribir.

La noche de brujas se resume en lágrimas, recuerdos, mensajes inconclusos, llamadas humillantes, soledad, textos del adiós, pastillas para dormir, malestar y arrepentimientos.

Happy Halloween.

martes, 30 de octubre de 2012

Crónica de un actor vagabundo

De mirarlo supe a la dinastía a la que pertenecía. Una familia de actores, productores, comediantes, músicos y quizás un futuro dramaturgo. El que lo ve piensa que vive en el abandono. “Es un loco que la calle”, dirían fácilmente, a causa de su dejadez física.

Es delgado, con espejuelos, mejillas hundidas, y otras imprefecciones lo hacen lucir un poco mayor. Ese día vestía una camisa negra ancha y chancletas playeras. Claro, no es en vano el desgaste, es el mayor de tres hermanos.

Acércame, fue tarea fácil. En este lapso de mi vida, entablar conversación con un desconocido es un aguaje. No me cuesta, fluye más rápido que una conversación entre madre e hija.

Empezamos hablando de su sobrino. Pianista, un amigo del ciberespacio, e hijo de otro famoso actor -mi favorito-.

El contra interrogatorio inició.

"¿De dónde conoces a Félix?", preguntó.

"Lo conocí a través de un periódico y luego por azares de la vida coicidimos en Facebook...", dije. (puntos suspensivos)

Cuando escuchó eso de por los azares de la vida... murmureo : "No pregunto más..."

(más puntos suspensivos)

De seguro pensó que tuvimos otro acercamiento que no se limitara a una amistad entre redes sociales. No lo juzgo, yo también, hubiese pensado lo mismo. 

Mientras hablábamos recuerdo que él comía y yo barría el piso . Mecanismo perfecto para entablar una conversación, poco tradicional pero bastante efectivo.

Llegamos al éxtasis de aquella plática: el teatro puertorriqueño.

No conozco mucho del tema pero igual hay cosas que se caen de la mata, como por ejemplo que las mismas caras. 

No tardó en responder que se trata de un asunto de "amiguismos teatrales". 

Acto seguido intercambiamos líneas y concluimos.

Justo allí comprendí que últimamente si me he dado cuenta que las apariencias engañan, y no sería esta la excepción. No para mí, sino para los que no conocen. No me gustaría decir su nombre para que lleguen solos a las posibles candidatos.

Aunque les puedo decir que acercármele, fue un gusto. Es una persona que radia alegría, decencia, intelectualidad. Todo un goce. Un goce.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La llegada del otoño


Por primera vez estoy experimentando un otoño, tal como me lo imaginaba. Seco, entre el frío y el calor, marrón y con montones de hojas en el suelo bailando al son de la brisa. Un gran otoño. Este por ser el primero trajo muchas cosas consigo, cambios, un ambiente nuevo, pensamientos, lágrimas, recuerdos y no miento, una que otra sonrisa. Esas no son como antes. Para que aquellas vuelvan todavía falta mucho camino por recorrer.
Hoy ha sido el día más largo del otoño. A pesar de que hubo una buena mañana y una excelente tarde, mi mente andaba navegando por otros lares. Lares que desde hacen semanas me robaron la tranquilidad, ya no sé lo que es eso. Ya no existen noches serenas ni días de eternas sonrisas. Daría la vida por que aquellos momentos de felicidad volvieran. Me gustaría borrar detalles del pasado, sólo detalles.
El día ha transcurrido entre lágrimas, canciones y recuerdos. Por suerte esta vez me libré de los olores. Estos últimos días, no sé si son los días o qué pero se han empeñado en recordarme las razones de huir. Alguien muy bien lo dijo, “podrás huir de todo, menos de los problemas. Los problemas siempre se irán contigo”, no se equivocaron. Nunca se equivocan, yo me equivoco. Hay equivocaciones que no merecen arrepentimientos pero sí perdones. Problemas no hay, si sabores amargos. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Intimidades ajenas I

A partir de hoy empezaré a contar la historia de una amiga. Una que otra vez la citaré, y cuando pueda hablaré en primera persona. Solo ella y yo sabemos el por qué.

Ella era feliz. Antes y durante. Después no. Encontró su vocación hace cuatro años, su debilidad hace dos meses y un amor para aquel entonces.

jueves, 12 de julio de 2012

Liebster Blog: ¡vamos a apoyarnos!





Liebster Blog: ¡vamos a apoyarnos!


Nunca es tarde para dar buenas noticias. Aunque hubo un tiempo de inactividad en mi ciberespacio, por asuntos de la cuenta, no dejé de agradecer a los files por escogerme como una de sus blogueras favoritas. Las cosas buenas tarde o temprano tienen sus merecidas recompenzas. Y a eso me dispongo hoy: a reconocer a los mejores, dentro de mis parámetros. Bueno, una tipaza me escogió. Un respeto infinto le tengo, mucho por lo mujer y más por lo excelente profesional. Ella es escritora, periodista, editora, viajera, literata, fiel, amiga y bohemia: Anuska Ramos Ruíz. Según la propuesta de Liebster Blog Award, que pretende impulsar los espacios cibernéticos, como este, que no tienen un grupo de más de 200 seguidores. Ahora me toca escoger a mis cinco favoritos y como las reglas indican que no puedo poner a la persona que me eligió, haré un pequeño arreglo para que le den la oportunidad de explorarla. Es tremenda. Ella al igual que yo, no miente solo cuenta lo querecuerda. Entra y conócela.




MIS CUATRO FAVORITOS:

De cal y arena: De mi amigo, compañero de labores, compañero universitario y maestro Agustín Criollo Oquero. Entre la cal y la arena se revuelcan los más oscuros pensamientos de un periodista, que tradicionalmente no puede "analizar" la situación como un ciudadano más. Es una travesia entre la seridad, la sátira, la ira, la rabia, el amor, el enojo y el respeto. Todo un espectáculo de catarsis humana-periodística. Nunca falta ese toque de seriedad y sarcasmo.

Taza de cuentos: Melvin Rodríguez Rodríguez navega en la naturaleza de la sencillez y de ahí saca una historia. Un cuento. Es un un fascinante mundo literatura simple, libre y fugaz. Fácil de leer y difícil de dejar. Cada situación tiene una razón de ser. Este joven periodista se pasea entre los silenciosos escritores, que eventualmente derán mucho de qué hablar.

Notas para la fugacidad: De mi periodista favorita, Mari Mari Narvaéz. Ella es sinónimo de historia, exquisitez, Puerto Rico, patria, feminismo y derecho. En cada entrada pasea sus palabras, entre el sarcasmo y el erotismo de un periodismo serio y significativo. Al tiempo que asesina a punta de lápiz cualquier comentario vacío, que a simple vista carece de argumento. Efímeramente invita a la reflexión,

Desde mi silla: Es un tímido blog de una chica, de la cual no sé su nombre de pila, su procedencia, su historia... sólo sé que le llaman Zuly. Me conoció por los azares de la vida, entre página y página. La leí y me gustó. Es melancolía disfrazada de rabia. Una aventura.


Érase una vez...

Siempre quise tener un cuento que empezara con érase una vez... Pues, érase una vez imposible no pensar. Vamos bien...


Érase una vez imposible no pensar, hasta que semanas atrás llegó. Inicialmente, aclararé que no quiero entrar en detalles de sobre quién llegó, sólo basta saber que alguien llegó. Bueno, en realidad siempre estuvo...como suele pasar: "tan cerca pero tan lejos", y no es para menos.


En lo que me acomodo y simulo abrazarlo con lo único que me queda, su chamarra; empiezo a filtrar cada uno de los pensamientos que llegan a la mente. Es tanto el olor que hay en este espacio, -a su perfume-, que no logro concentrarme.


Toda esa fragancia está concentrada entre la mezcla de amarillo, azul, verde y magenta. El abrigo me transformó, tengo un sensación que realmente está aquí, que está cerca, que me está abrazando, que me está asfixiando y sacando el vivir. El alma. 


Siento mariposas en el estómago. La cosa está intensa, si hay mariposas en el estómago. No quiero ni comer, para no mueran de una sobredosis de comida. 


Empezamos. Son tantas las cosas que te dije y no me arrepiento. Te di la vida entera, la muerte, el alma, el cuerpo, el pensamiento, el alimento, el respirar, el calor, el sueño y por suerte recibí eso... y creo que más. En mis años de locura fui nómada, alcohólica, mujer, tuya, ajena, mía, exclusiva, compartida, ignorante, 
desigual, equitativa pero honesta. Las cosas nunca cambian. No cambiarán. Conoces lo que pienso, lo que siento y quiero más. Es posible que sea una egoísta pero quiero más. Quiero que me sigas restando, que me sigas sumando, que nos multipliquemos y tengas que dividirte...


Pronto lloverá, un diluvio universal pero tu olor todavía acá. En este momento, solo escucho tu fragancia y hablo con tu silencio. Converso sobre las intercambios que nunca tuvimos, le sonrió a tu pelo, miro tus entrañas desde lo más profundo de mi ser. Me atrevo a escalar por lo fino de tu piel, sin que sientas mis pasos. Amo el instante en que no estás...en que no estás con siluetas externa a la mía. Odio compartir... compartir lo que creo mio pero que no lo es. Es más externo, que interno.


Por ti renuncio a mis talentos, adopto un asesino, como verduras, ando en cueros y camino descalza.
Dicho eso, la conciencia ataca, me pregunta si debo seguir, ¿por qué lo haces? pregunta. El corazón, interrumpe. Y gana la batalla.


Batallas hay en todos lares. En ti, en mí, en ellas, en ella, en él, nosotros, este, esta, pronombres y más pronombres. Yo me voy, no porque no tenga más que decir sino porque me cansé de escribir. La próxima vez que te vea, que será pronto, te digo todo... al oído, te lo susurro, al tiempo que te respiro, te beso, te abrazo, te asfixio, te siento, te huelo, te toco...


Te espero, donde siempre. Llega, por favor. Trae tu voz, mi debilidad. Yo llevo mi sonrisa, tu vida.
Demasiado fuerte.


Me quedan 20 mil palabras más en la garganta, una lágrima, infinitos besos, miles de deseos y las pasiones no terminan. 


Fragmentos de su ser estás leyendo. Ella lo dejaría todo por ti, aunque no pueda lograrse. Ella está escuchando una canción de esas que arrugan sentimientos, revuelcan mariposas y hacen el corazón latir fuertemente.


No quiere terminar con eso que los une... es demasiado fuerte. Acepta cualquier cosa menos perderte. 

viernes, 27 de enero de 2012

Agente a la fugacidad

Hay gente y hay gentes. Como todos. Sin embargo, aquellas más fugaces dejan cicatrices, para bien o para mal. Para no decir malos y crear conflictos.

Hace poco conocí una mujer, la cual llamaré ”Cuca”, por salvaguardar su seguridad. Era rara, astuta, ceniza, insignificante, aunque presente. Era, y digo era porque ya no pertenece a mi presente, al menos eso creémos. Era orgullosa, arrogante, insegura, soberbia, altanera y engreída. No era capaz de reconócese, aún cuando otros lo hacían por ella.

Nunca cambió, ¿para que hacerlo?

Hoy se fue, como vino, ya no está. Con la misma intensidad con la que se incorporó, emigró. Me quito su amistad, no sé si la tuve.

Pero la entiendo, lo creo. No sé si la quiera ver, al menos, sí su reacción. Su cara, esa cara.

Siempre supe algo. Ella también, confesada.

Bueno, Cuca hasta pronto. Si lees y te reconoces, te felicito. Cuando  culmines tu travesía estaré en el mismo lugar, posiblemente dormida, escuchando música o viendo una película 3D. No fue intencional, sólo pasó así.

De no ser así, estaré batallado con mis demonios o malos amores. Como siempre.

Cuca, fuiste ese agente a la fugacidad, ese paso a la felicidad, ese trampolín al abismo, ese sorroco en la tiniebla. Algo fuiste.

Te espero como una gran amiga, empieza desde hoy.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nunca es tarde: Feliz Navidad

Por este medio le afirmo que nunca es tarde para pedir un regalo, y no una cualquiera, sino una que abogue por el bien común.

Con el mismo amor que un día los Tres Reyes Magos le otorgaron incienso, oro, y mirra al Niño Jesús en su humilde pesebre, le pido a nuestro alcalde capitalino Jorge Santini Padilla, un obsequio.

No quiero una bola, ni un paquetito de dulces de los que suele regalar. Tampoco una bandera, ni una camisa con una imagen suya -con todo el respeto que se merece-, pues no pretendo ser parte de su avanzada. 

Sin duda alguna, avanzada puede estar la principal ciudad del País si se empieza a trabajar con el componente mayor: la gente.

La gente de San Juan necesita y mucho.

Empiezo con un sector. Para mí como ciudadana es más importante invertir esos $8 millones que tiene destinado para la ampliación y remodelación del Centro Encuestre de la Capital, para la creación de un centro de ayuda, una hospedería, un albergue o como prefiera llamarle, para los deambulantes que merodean las calles del municipio. Esto partiendo de la premisa que en San Juan está la mayor concentración de personas sin hogar. También tendiendo en cuenta que ya en área metropolitana, gracias a la modernizaciónno se anda en caballo, y menos de paso fino, con lo caro que es su mantenimiento.

El sector de personas sin hogar es diverso, del mismo modo que hay usuarios de drogas, hay ancianos,hombres, mujeres, jóvenes y profesionales. La desolación no tiene parámetro pero sí límites, y usted puede contribuir.

Estos necesitan más de su ayuda que los caballitos que pretende colocar como atracción turística. Sino fuera por las organizaciones sin fines de lucr, quienes hace una excelente labor para estas personas con lo poco que tiene para tantos, qué sería de ellos.

De hecho, y sin duda alguna, la población que participará de este proyecto son personas de estatus social privilegiado. Ciertamente, los residentes de Llorens, Barrio Obrero, Cantera, Capetillo, Trastalleres, Shangai, Israel y Bitumúl, por mencionar algunos, no tiene acceso a un caballobde paso fino, simplemente no tiene uno. Le exhorto a que considere lo que le planteo.

Por otro lado, con el mismo respeto anterior le expongo otro provlena que aqueja a los sanjuaneros, y este es la descuidada situación de las principales carreteras y calles de la ciudad. Esta 'cool' que nos haga en Barrio Obrero jardines paisajistas, pero estos siempre están cerrados y por ende, vacíos. Propongo que la inversión que sobrepasa los $500,000.00 de fondos combinados federales y municipales, -tal como aparece en el boletín informativo que envió en diciembre, acompañado de la polémica postal-, se pudieron o se pueden utilizar para la reconstrucción de las avenidas y carreteras. Me parece que deber ser una prioridad. Ya basta de colocar palchos de brea.

Exhorto a que visite a su pueblo contantemente, que vea lo que inquieta a su gente. No sólo buscan verlo cada cuatro años inpartiendo promesas. Esta gentr necesita confiar en un líder, en un verdadero líder, que pudiera ser usted, si desea trabajar de corazón.

Le hablo como joven, estudiante, residente de San Juan, cuidadana y mujer. Le pido para los miembros de Cantera, para los deambulantes, para los cientos de ancianos sin hogar, por los cientos de niños que se están formando, que merecen una ciudad capital que realmente avanzada.

Nunca es tarde para desearle Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

Ps. Estas peticiones las hago bajo su nuevo proyecto "Yo con mi comunidad", aunque pueda romper con los parámetros establecidos, pero ciertamebte yo con mi comunidad no entro en cuentos.